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Conciliar, unir y aprovechar las sinergias de la cultura y la cooperación con los objetivos de desarrollo. Esta es la filosofía que sigue la Red de Centros Culturales de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo (AECID), que se compone de 18 centros situados en América Latina, Guinea Ecuatorial y Caribe. Kike León, pionero y coordinador de esta red, explica que el principal cometido es defender el papel de la cultura como un factor esencial del desarrollo sostenible y entendiéndola como un poderoso motor de cambio social. Sin embargo, asegura que, a veces, la política y la crisis se convierten en auténticos enemigos en la difusión cultural.

Pregunta: ¿Cuál es la política por la que se rigen estos centros?

Respuesta: La primera es la cooperación al desarrollo, es decir, cómo incidir en el desarrollo del país a través de la cultura. La segunda es la cooperación cultural mediante la ayuda interinstitucional, que consiste en el apoyo mutuo entre diversos centros culturales. Por ejemplo, la cooperación entre un conservatorio musical español y uno centroamericano. Y finalmente, la tercera es la promoción cultural que hace referencia al principal objetivo del Instituto Cervantes.

P.: ¿Cuáles son los pilares en los que os basáis para difundir la  cultura española?

R.: Nos centramos en las diferentes actividades relacionadas  con danza, música, cine, teatro, exposiciones, etc. Todos los centros culturales se nutren de su propia cultura local, y en función de la demanda local, la programación de cada centro se complementa con la presencia de propuestas culturales españolas o de otros países.

P.: Vuestros centros se ubican en América Latina, Guinea Ecuatorial y Caribe. ¿Cuál es el motivo de esta selección territorial?

R.: Por la gran afinidad que mantiene la cultura española con la iberoamericana y guineana. La cooperación entre España y Guinea Ecuatorial fue más tardía, en 1981, tras la época del dictador Francisco Macías. El país quedó desecho, y fue entonces cuando desembarcó la cooperación sanitaria, educativa y la cultural. Asimismo, en la capital del país se restauró un instituto y se creó el primer centro cultural hispano-guineano. Años más tarde, nació el de Bata, y he tenido la suerte de vivir allí y visitarlas.

P.: ¿Cómo recuerdas aquella experiencia?

R.: Estuve doce años. Primero residí en Malabo durante ocho años y después fui a inaugurar el de Bata. Es un país difícil a todos los niveles, pero tiene un componente importante de cercanía. No solo en el ámbito histórico, sino también en el migratorio, ya que hay mucha población guineana viviendo en España y esta realidad refuerza los vínculos.

P.: ¿Qué actividades realizabais?

R.: Teníamos un programa que se llamaba ‘Acción cultural’, y consistía en realizar actividades para dar a conocer la cultura española mediante conciertos de música, representación de obras de teatro y proyección de películas en los pueblos cercanos a Malabo.

P.: Habrás vivido experiencias inolvidables, pero ¿te atreverías a mencionar la que más te impresionó?

R.: Sí. Fue cuando nos trasladamos un cine al aire libre abandonado para realizar estas acciones culturales a través de un proyector. Sin embargo, aquel terreno estaba repleto de árboles, por lo que cortamos todos los bananos y papayos, encalamos la pantalla y cada ciudadano trajo su silla simulando el antiguo cine. Fue una experiencia única e irrepetible.

Kike León.

Kike León.

P.: La política es el motor del mundo, por lo que influye en la mayoría de los ámbitos de la sociedad. ¿De qué manera condiciona en el desarrollo de estos centros?

R.: La política influye, aunque no siempre es una condición. Sí lo fue en el caso de Cuba. Este centro tuvo tanto éxito que el gobierno se sintió eclipsado y lo cerró. La justificación que dio el ejecutivo cubano fue que nuestro centro se dedicaba a hacer política.

P.: La crisis también es otro factor a tener en cuenta en la mantención de estos centros. ¿Cómo se ha reflejado en vuestros proyectos?

R.: Junto a la política, la crisis es nuestra principal opresora, ya que está dificultando el crecimiento de los centros. El pasado diciembre se cerró el centro de Sao Paulo. En cuanto al centro de Buenos Aires, está en proceso de cambio porque es muy pequeño. Pretendimos cambiarlo al antiguo edificio de Padelai (Patronato de la infancia), pero el proyecto se estancó por diferentes motivos.

P.: Sin embargo, a pesar de la situación económica, tenéis tres centros en proceso de creación, ¿verdad?

R.: Sí. El primero es el de La Paz, cuyo edificio pertenecía a la Casa España. Ahora se ha rehabilitado y ya está en marcha. El segundo es el de Panamá, que se inaugurará a finales de este año. Y el tercero es el de Puerto Príncipe, pero el terremoto lo demolió y fue inviable seguir adelante.

P.: Se podría decir que la cultura no entiende de crisis…

R.: Por supuesto que no. Nuestro objetivo, además de promover la cultura española, es la cooperación cultual para incurrir en el desarrollo de los países más necesitados. Y haremos todo lo posible para que la crisis no imposibilite nuestra lucha.

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